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LOCOS DISFRAZADOS

“Tuve miedo porque temí que fueran locos disfrazados”
-Anónimo Medieval

En los últimos días han estado circulando por las redes sociales fotos de militares del ejército colombiano torturando animales mientras sonríen a la cámara como quien estuviera de paseo por Disneylandia.

La gente está alarmadísima.

Por favor lea la frase anterior en voz alta y trate de hacerlo en un tono sarcástico, entre más exagerado mejor. Vamos, inténtelo. Una vez más. Listo, ahí está, esa es la intención con la que quiero que se lea.

No entiendo porqué la gente se sorprende tanto. Yo no. Es más, a mi me parece de lo más normal.

Antes de generar un juicio en mi contra permita que me explique:

Para empezar no estoy hablando de todos los militares. Limitemos el grupo a los militares que portan armas y van a combatir casi cuerpo a cuerpo. Dejemos a un lado a los pilotos de la fuerza aérea, los medicos y enfermeras, agentes de inteligencia, oficinistas y los que le sirven el café al comandante por las mañanas.

Ahora si, hablemos del grupo de militares que corresponde. Los que han salido tan sonrientes en las fotos. Los que van al monte a combatir a la guerrilla. Y no hablemos sólo de los colombianos. Hablemos de los militares y punto, sin ponerles nacionalidad.

El siguiente paso es nombrarlos como se merece: “asesinos a sueldo”.

Por favor no abra los ojos de esa manera. No se me asuste tanto. Piense un poco y dese cuenta que eso es lo que son. Y no sólo eso, piense también que el gobierno de su país usa sus impuestos para pagarle el sueldo a esos asesinos. Y además no lo hace a escondidas, no, lo hace en su cara y le dice que eso está bien, que nos están “defendiendo”.

No sé usted pero yo cada que veo un militar en la calle busco la primer tienda abierta para esconderme. ¡Hay un tipo con una ametralladora caminando por la calle y nadie le dice nada! ¡Y le están pagando! Ahora si abra los ojos y asustese porque es un tema de miedo.

Volvamos a las fotos de los pobres animalitos. No soy ningún experto en el tema, ni pretendo serlo, pero he visto suficientes películas como para saber que ese comportamiento es normal en un asesino. Empiezan cuando niños, matando al gato del vecino, rompiéndole el cuello a una paloma o quemando lagartijas. Esa malicia que llevan por dentro comienza a crecer y terminan matando gente.

La diferencia entre el asesino que vive por fuera de la ley y el que lo hace “a favor” de ella es que probablemente los militares no mataban animales cuando eran niños. Tal vez alguno era miembro de una pandilla y seguramente todos tuvieron peleas en el colegio que acabaron en puños y sangre. Pero hasta ahí se podría decir que eran ciudadanos comunes.

Pero por alguna razón, que puede ir desde la tradición familiar hasta el simple hecho de tener hambre, se enlistaron en el ejercito y les enseñaron que matar a otro ser humano está bien siempre y cuando se tenga un buen pretexto. Y una vez bien aprendida esa lección le dieron un arma y le dijeron “vaya mijito mate a ese hijueputa”. Porque además son de vocabulario bastante limitado.

Diganme si no es normal que al no tener nada que hacer, un asesino se entretenga torturando y matando animales.

La realidad si es alarmante, pero no por las fotos. El gobierno le da ropa, techo y comida a la banda de asesinos más grande del país. Y si en algún momento estamos en peligro es al ejercito al que van a mandar a defendernos.

Por favor lea la frase anterior en voz alta y en tono sarcástico, más sarcástico, un poquito más. Listo, así es tal y como la dice nuestro ministro de defensa.

Protestemos no solo por los animales, exijamos que el gobierno nos diga cuantos seres humanos ha asesinado el ejercito por cada perro torturado. Y exijamos no solo el desarme de la guerrilla, no solo el desarme del pueblo, exijamos el desarme del ejercito.

Si algún militar está leyendo esto le pido que por favor deje de matar gente y deje de matar animales.

Benito Juarez, Benemérito de las Américas, título otorgado por el Congreso de Colombia en 1867, dijo: “Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.

Por favor, respeten el derecho a vivir de los animales y los humanos. Vivamos en paz.

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