Archivos Mensuales: noviembre 2014

Una Orquesta Miniatura

―Esa es tu canción favorita.

―Nunca la había escuchado así.

―Así, ¿cómo?

―Tocada en vivo.

―¿Por una orquesta?

―Una orquesta miniatura.

―Ah claro, jamás habías visto una tampoco.

―Son muy pequeños

―Son muchos, ¿no lo ves?

Él miró a su alrededor, no se había dado cuenta de donde estaba, tampoco le importaba saberlo. La sala era un cubo perfecto tapizado en madera de piso a techo. Ellos estaban sentados en el suelo rodeados por la orquesta más pequeña del mundo.

Ella lo abrazaba desdel principio del sueño. Él sólo era un pedazo de su inconsciente, un recuerdo aglomerado en una imagen, una voz, pero sobre todo una sensación. Cuando la rodeaba con sus brazos sentía que el calor de él se metía por sus venas hasta su corazón. Era como un suspiro que quedaba atrapado en su interior y no la dejaba llorar.

―¿Cómo supiste cuál era mi canción favorita?

―Una noche te escuché cantarla mientras dormías― él la abrazó más fuerte.

―Escuchándola siento como si todo fuera posible― ella hace la cabeza hacia atrás, rompiendo la mitad del abrazo, para poder verlo a los ojos. Su mirada es tan intensa que la distrae, la desconcentra.

―Yo creo todo lo contrario, me parece una canción triste.

―No es verdad.

―¿No es triste?

―No, no piensas eso.

―Es cierto.

―Escuchándola sientes como si todo fuera posible.

―Entonces, ¿pensamos igual?

―Sí, eso pasa en tus sueños, no importa con quien hables, todos pensarán como tú, todos somos tú. Incluso los músicos miniatura.

―¿Cómo te diste cuenta?

―Tú prometiste nunca volver a buscarme. Cuando me fui de la casa dejaste todo tu odio en mis maletas.

―Te odie, por eso te fuiste. Pero te odié más cuando te fuiste.

―Por eso esto sólo puede ser un sueño.

―A pesar de todo el odio, te extraño. Extraño tus abrazos, tu mirada, tus manos en mi espalda.

―Esa fue nuestra apuesta.

―Y perdimos.

―Por una cabeza.