La Micro-Atmósfera de las Ideas

Desapareciste. Era de noche y de repente ya no eras. Te disolviste y te hiciste una, no con la oscuridad de la noche, no, te uniste al aire, a ese velo blanco que flota entre el negro de la noche y lo blanco del ojo. Siento que, aunque estés tan lejos, te sigo respirando, tu perfume se mezcla con el inexistente aroma de las flores cerradas y con la voz de una niña que desde lo alto de una torre le pide a los monstruos bajo su cama que la dejen dormir.

Así eres tú, huidiza como la nieve que se espolvoréa en copos y se mete en una tormenta para pasar rápido a mi lado y pretender que no me viste. Eres tú y no eres nada. Allá afuera no existes, te creas en esa pequeña capa micro-atmosférica que hay entre mis ideas y el mundo exterior, te materializas en estas letras y en los recuerdos que te tengo inventados. Por eso te escribo lento, para que empieces a existir pronto.

Pero termino y me doy cuenta de que soy yo el que no existe y nunca he existido, soy un invento tuyo, y uno malo. Nunca supiste, ni sabrás, qué hacer conmigo, por eso me tienes escribiéndote, inventándote, destruyéndote.

Te pediría que no me buscaras, pero ¿cómo una idea deja de buscar a otra idea? En dónde están si no es en el negro de la noche.

El psicólogo dice que soy yo, que de mi depende que desaparezcas. Y hay un niño un poco estúpido que dice que no quiere dejarte ir. Pero las ideas no tienen voluntad, sólo son y si se encuentran con una piedra, no se estrellan contra ella, la atraviesan, se alimentan de ella y vuelven a ser la misma piedra, la que siempre fue, desde el principio. Porque hace mucho tiempo el centro del universo estalló en miles de millones de ideas, polvo cósmico, y de ahí se formaron las galaxias y las estrellas. En ese mismo momento nos formamos tú y yo, nos crearon al mismo tiempo, en el mismo segundo, un solo estallido. Y nos vinimos a encontrar en este planeta donde las demás ideas creen que existen porque hacen, porque son, porque tocan.

Pero tú y yo somos más, no somos nada. Somos un pedazo de universo, el más pequeño, y allí existimos, aunque este mundo de afuera no nos quiera ver juntos, aunque en este mundo de afuera tú estés allá y yo acá.

¿Pero para qué te digo todo esto si tú estás afuera y no existes?

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