LA SONRISA ESCONDIDA

Ella podría parecer una mujer cualquiera mientras camina por la calle o habla por teléfono. Tiene una belleza insuperable, al grado de ser considerada la mujer más hermosa del mundo por aquellos hombres capaces de sostenerle la mirada. Pero para el resto de la humanidad, que vive con los ojos fijos en el poder y la avaricia, su belleza no tiene tanta importancia.

Cuando te sientas a platicar con ella descubres en su mente un laberinto de ideas que va y viene entre lienzos blancos que ella misma se encarga de llenar con colores. Y si tienes suerte, en medio de la conversación te dejará ver su enorme corazón.

De sus ojos sale una luz que no tiene principio ni final, es como la que sale del faro que alumbra tus sueños por la noche para traerte de vuelta a casa. Cuando tu mirada se pierde en ellos pueden pasar dos segundos o mil años, es imposible contar el tiempo, es inútil.

Cada vez logras estar más y más cerca.

Llega un momento en el que tus manos te piden tocarla. La tienes al frente y no sabes por donde comenzar. Empiezas a sentir la suave piel de su rostro en tus manos y dudas de estar despierto, dudas de estar vivo. Es como sentir la ternura entre tus dedos, una sensación tan hermosa que no sabes qué hacer. Y entonces descubres su pelo. Ese interminable océano de hipnotizante perfume, y tus dedos naufragan en él como un velero suicida.

La tienes al frente y recuerdas aquella noche de verano en el jardín de tu tía cuando atrapaste una luciérnaga en un tarro de vidrio. Sientes el mismo afán queriendo salirse de tu pecho. La misma felicidad, la misma curiosidad. No sabes qué hacer para que te sorprenda con su brillo, no sabes dónde buscar y por eso la detallas completa y descubres su belleza. No sabes qué hacer y lo único que puedes hacer es sonreír, sale de ti una risa nerviosa, ansiosa. Y es en ese momento cuando sucede. Ella te mira a los ojos, la mirada es la misma, te ve con tanto amor como tú a ella y sucede, en un brillo mágico te devuelve la sonrisa. Una sonrisa que llevaba escondida, una sonrisa que es sólo para ti, una sonrisa sólida, tan real y tan hermosa que te descontrola y te abalanzas en su beso para poder sentirla, conocer su calor, su aroma, su sabor. Y descubres en ella ese lugar que tanto has buscado, ese norte para tu brújula, esa paz en tu mente.

A partir de ese momento todo es muy claro y no tienes otra ambición en el mundo más que verla sonreír.

Y ella te sonríe de vuelta.

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